TOP ARTISTAS

Escrito por el 12 enero, 2018

 

Las mejores canciones del 2017

Un top que sabemos que te va a gustar. Espero lo disfrutes!

 

10. “Bésame” – El Otro Polo con Rawayana

El Otro Polo fue una de las sorpresas más agradables del año. Proyecto de Carlos Poletto, caraqueño, en el que editó un disco titulado A Color en el que de manera más que solvente sabe amalgamar sonidos del pop actual con decenas de referencias del pasado: swing, bolero, tango y hasta jazz. “Bésame”, tercer sencillo del álbum y su primera colaboración con Rawayana —una de las bandas más importantes de Venezuela— , es un perfecto ejemplo de esa unión de influencias. La canción tiene romanticismo, inocencia y flirteo en forma de balada bolerosa que evoluciona en una explosión de latinidad y metales. Una muestra del promisorio futuro de este cantautor empeñado en evocar la estética sonora y la cultura de otras épocas, para enmarcarlas en el contexto moderno. —Manuel Ángel Redondo; locutor de La Mega, emisora de radio venezolana, vive en Caracas

9. “Buen presente” – Jack Russell, Big Soto, Akapellah y Trainer

En Venezuela se hace algo del mejor rap de Latinoamérica, y eso queda demostrado cada vez que algún referente saca cualquier tema o disco. Actualmente, el país es una especie de conglomerado que une a los raperos con más éxito en español: Akapellah, Apache, Lil’Supa, Big Soto y Canserbero que, con su legado, empujó a que este movimiento tenga el éxito de hoy. Jack Russell, nuevo en el club, nos regala una canción en la que nos echa en cara su buen presente. El fraseo de Akapellah —uno de sus fuertes—, más la frescura de Big Soto, terminan creando una canción ideal para escuchar bien feliz. En tu auto, en el de tu novia, tu novio, o con quién le pones el cuerno a todos. Da igual. Esto es una oda a esos preciosos momentos en el que todo nos está saliendo bien. —Diego Urdaneta; Staff Writer Noisey en Español, vive en CDMX

8. “Espérame” – Los Amigos Invisibles con Elastic Bond

“Espérame” no era considerada una de las canciones más fuertes durante los listening sessions de los demos del álbum El Paradise. Conforme fue avanzando el proceso de producción todo el equipo fue encariñándose con el track y al momento de lanzar el álbum, fue el público quien convirtió el tema en sencillo, sobrepasando las reproducciones de singles anteriores como “Dame el mambo” o “Aquí nadie está sano” con Los Auténticos Decadentes. No es de extrañar la gran aceptación de “Espérame”: se trata de una canción perfecta para dedicar, muy romántica, pero con ese sonido funky y disco que ha caracterizado a la banda durante tantos años. —Francisco Granados; A&R Director de Sony ATV, vive en CDMX

7. “Dembow” – Danny Ocean

No cabe duda: la gran sorpresa del 2017 fue la irrupción de Danny Ocean en la escena musical mundial con su hit “Me rehúso”, el cual se mantuvo durante 36 semanas en el Top 50 global de Spotify. En el año de “Despacito”, Danny logró ser número uno dentro de la popular plataforma de streaming en Argentina, Chile, Colombia y México; demostrando que la prioridad de todo artista debe ser contar con grandes canciones, por encima de followers y campañas de mercadeo.

“Dembow”, un tema escrito, compuesto y producido por Ocean, destaca por la textura de su voz y su sonido original en una era en la que la música urbana se ha homogeneizado, con una letra narra todo aquello que quisieras decirle a una chica en un club. Si se tratase de un documental de National Geographic, “Dembow” sería la canción que sonaría de fondo mientras el depredador analiza a su presa.

Éxitos como el de “Me rehúso” no son fáciles de superar. El objetivo de “Dembow” es mantener al público en un mood fiestero con una propuesta fresca y original que les permita conocer, identificarse y crecer con el proyecto de Danny Ocean, sin importar lo que digan los rankings de popularidad. —Francisco Granados

6. “Réplica” – Akapellah

Akapellah se ha convertido a pulso en uno de los raperos más importantes de Latinoamérica, si no es que el más. Además de sus canciones y discos, están sus participaciones en batallas de MCs y su versatilidad a la hora de saltar entre beats de rap o de trap. Quizás también, gracias a la polémica que lo persigue, se ha convertido en referencia obligada del hip hop latino. Fue debido al trap que comenzaron las críticas contra el de Turmero por “haberse vendido a un género más comercial y dejado de lado el rap clásico de sus inicios”.

Tras cientos de opiniones malintencionadas en forma de comentarios de YouTube e Instagram, Akapellah explotó con un “comunicado” que levantaría aún más polvo entre sus seguidores y que lo llevaría en apenas días, a escribir, grabar y editar “Réplica”. Esto, más que un sencillo o una canción convencional, terminó siendo una declaración de principios o manifiesto por parte de Pedro Elías Aquino Cova. Una especie de aclaratoria a vox pópuli en la que admite sus errores mientras recuerda sus orígenes, lo difícil del camino hacia el éxito, y además se disculpa con su mamá por no escribirle a menudo, dejando claro que sus odiadores no serán quienes determinen sus decisiones. —Manuel Ángel Redondo

5. “Mi mar mi nada” – La Vida Bohème

La última época dorada del rock venezolano tuvo a La Vida Bohème como banda insignia y protagonista de la novela. Fueron culpables de que muchísimas bandas debido a que escucharon Nuestra (su primer disco), tomaran una guitarra y empezaran a tratar de sonar lo más parecido a ellos. Llenaban plazas, hacían que la gente comulgara en un mar de pintura —cuando en Venezuela aún no era tan caro comprar un bote de pintura—, y de una manera casi automática hicieron que la gente asociara sus letras con la situación del país mientras creaban una especie de revolución, “La Resistance”. La Vida Bohème fue la banda que los jóvenes adoptaron para gritarle al gobierno de Venezuela que todo estaba mal. La banda sobrevivió a sus éxitos, cambió integrantes, se mudó a México, e incluso hicieron un disco que probablemente será tema de conversación en el rock latino por varios años, Será.

Tuvieron sus himnos: “Radio capital”, “La vida mejor”, “Flamingo”. Y lograron completar un tercer disco que de seguro les drenó el alma hacer, el que completa su trilogía: La Lucha. La Lucha se siente como el disco correcto para seguir el discurso que tienen desde que existen, resaltando aún más que nunca la canción latina como corazón de sus composiciones. “Mi mar ni nada” sobresale en la primera escucha, pero es parte del club de ese tipo de canciones que cada vez que escuchas, compenetras y haces una conexión gigante con ella y se vuelve mucho más cercana a tu corazón. La melodía sigue siendo lo más importante en la obra de La Vida Bohéme, y esto me alegra. Soy de ese equipo. “Mi mar ni nada” no terminó siendo sencillo del disco, pero es uno de los puntos más brillantes del álbum. Y al final del día vale verga si es sencillo o no. —Diego Urdaneta

4. “Dar lo mejor de ti” – Mcklopedia con Akapella

La letra más poderosa de algún puño venezolano este año. El arte se ve absurdamente influenciado por lo que pasa en el aire y en la calle, pero esto no significa que está en obligación de hablar precisamente y literalmente de lo que sucede. Sí, está Bob Dylan y su “Times They Are A’ Changin” y muchísimos otros ejemplos, pero no hay derecho alguno de exigir al artista hacer una canción de este estilo porque es “su obligación”. El arte no debe nada a nadie nunca, y no está obligado a complacer deseos personales. El arte es arte porque está ahí para ser descubierto por los humanos y que estos lo digieran como les de la gana. Me insulta escuchar esto, y en Venezuela hay muchísimas personas cercanas al arte que piden “obras que hablen de la situación del país porque es un momento histórico”. Y bueno, de arte entienden una puta mierda, mejor quédense en casa jugando Candy Crush.

En la dictadura argentina se hicieron las canciones de amor más hermosas de la música en español, al igual que la mayor parte del catálogo brillante de la bossanova en Brasil se hizo en la dictadura. De igual forma, Ramsés saca lo mejor de sus venas y puños y escribe una letra para que la escuchen todos los venezolanos. Y hablar de la canción es un poco perder el tiempo, es una composición brillante que une al trap con el folklore de su país y es necesario escuchar. Además, ¡qué buena noticia que una obra de este tipo esté ahí al alcance en el mar de YouTube! Para que así cualquier persona escuche esos ocho minutos y cuarenta segundos de genialidad. Y claro, Mcklopedia invitó a Akapellah, para terminar de cimentar una de las mejores canciones de la música venezolana de hace mucho tiempo. Un manifiesto tremendo, hecho desde el exilio, y que tenemos la suerte de que exista. —Diego Urdaneta

3. “Báilame” – Nacho

Nacho es el exponente más grande de la música urbana que ha parido Venezuela. Y si hay otro, por favor escríbanme un mail y háganmelo saber. Desde los tiempos de Chino y Nacho, dúo con el que este hombre se dio a conocer en absolutamente todas las radios de Latinoamérica, ya estaba componiendo himnos en español para varios países de habla hispana. Como anécdota personal, recuerdo una vez estando en Buenos Aires que, afuera de La Bombonera, estaba un grupo de personas cantando “Andas en mi cabeza”, a manera de prepararse para entrar al estadio. A mí me impresionó, y es una buena manera de medir el impacto de cualquier canción en el mundo. Separarse de un dúo tan exitoso y que tanto dinero le dio, es una decisión que probablemente yo jamás tomaría en mi vida. Además de extremadamente riesgosa, es como decir que te vas de los Chicago Bulls de Pippen y Jordan porque te cansaste de tanto éxito.

Recuerdo haber estado perdiendo tiempo en YouTube cuando llegué a un video de Nacho con su chofer, en el que estaba revisando las “261 notas de su celular” y comentándole a sus espectadores que les iba a cantar una canción que acababa de componer. Lo sigo viendo, y apenas empezó Nacho a cantar y llegó al coro de “Báilame” dije: “Verga, esta canción va a cansar de todo lo que va a sonar”. La primera idea de “Báilame” ya era un hit y lo único que tenía detrás era a su chofer haciendo “percusión” con la palanca de su auto. Algo bien loco. Apenas grabó la canción y sacó el video, fue un virus y llenó YouTube e Instagram de covers mal cantados y algunos bien divertidos. Luego fichó a Bad Bunny y Yandel para el remix de la canción y en cuatro meses ya ronda los 468,071,358 millones de views. Con “Báilame”, Nacho se montó en el equipo de los tipos más importantes del reggaetón en el año del reggaetón. No está mal. —Diego Urdaneta

2. “Anoche” – Arca

La obra de Alejandro Ghersi está basada en su voluntad y no en una serie de acontecimientos. Cuando pudo haberse quedado en Caracas y ser parte de la explosión de indie latino con su proyecto Nuuro, decidió irse a Nueva York a estudiar y dejar de publicar música. Luego pudo haberse montado en la onda del world music con los primeros tracks que me mostró con el nombre de Arca, pero declinó ese camino. Arca es el resultado del deseo puro del artista en insertar su poder creador en el mundo, desentendido de lo que el público quiera. En “Anoche” oímos todo: su guiño a la tonada mainstream, el ruido digital del Internet, la complejidad de la sexualidad occidental, el vacío de la migración juvenil y por encima de todo: trabajo. Si bien Arca muestra una seductora chispa natural en su creación al igual que Silvio Rodríguez, J Dilla o Chico Buarque, no esconde el profundo compromiso artesanal a dedicarle horas a sus canciones o incluso días. ¡Larga vida al príncipe de la canción geek post adolescente! —Ulises Hadjis; cantautor venezolano y profesor de la Universidad Iberoamericana; vive en CDMX.

1. “Luz” – Lil’ Supa

He pasado horas hablando de Lil’ Supa y su obra con mis amigos, editores y seguidores del hip hop en español tomando cervezas del Oxxo. Además de tratar de analizar por qué Venezuela es un lugar tan importante para el rap latino, en la mayoría de las pláticas hemos llegado a la conclusión de que Marlon Morales es uno de los raperos más importantes vivos en América Latina. Desde las premisas líricas, estética visual y sonora que propone para todo lo que salga bajo sus seudónimos o alteregos, e innovación innegable para el género, hacen que sea imposible hablar en Latinoamérica del rap sin pasar por su obra. Hasta ahora no he tenido la oportunidad de comerme una arepa con Marlon pero estoy seguro que al tener un catálogo de ese nivel, la presión y responsabilidad de tener que superarse canción a canción, verso a verso, beat a beat, debe ser asfixiante. Por suerte, Lil’ Supa en Venezuela rompe el dicho bien de abuelito que dice “nadie es profeta en su tierra”. Y hacer rap en Venezuela es como ser futbolista en Brasil: están los mejores de Latinoamérica y solo vas a brillar si tu obra es realmente buena. Son las grandes ligas; la Champions League.

Cuando Marlon estrenó SERIO, hubo una comunión entre todos los medios y fanáticos del rap del continente: estuvimos de acuerdo que era uno de los posibles discos del año. Cada disco de este tamaño en la historia tiene temas que sobresalen, generan conversación y nos dejan ciegos por su luminosidad, como es el caso de “Luz”. Pocas veces tenemos la suerte de leer, escuchar e internalizar versos de este nivel. Lil’ Supa me hizo entender todo lo que plantea sobre la divinidad en la canción, y eso no está fácil ya que soy agnóstico. —Diego Urdaneta


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